Durante la presentación de su segundo informe de gobierno, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum lanzó un contundente mensaje sobre la relación bilateral con Estados Unidos y los recientes acontecimientos relacionados con la presencia de agentes estadounidenses en territorio nacional, al advertir que México no permitirá ningún tipo de injerencia extranjera en sus asuntos internos.
La mandataria federal se refirió al caso ocurrido en Chihuahua, donde participaron agentes de la CIA en el desmantelamiento de un presunto narcolaboratorio, situación que ha generado un intenso debate político y derivó en la citación de la gobernadora Maru Campos por parte de la Fiscalía General de la República para comparecer como testigo, luego de que afirmara que existía conocimiento previo sobre la presencia de los agentes estadounidenses en la entidad.
En su mensaje, Sheinbaum señaló que la llamada “ofensiva mediática” contra México se intensificó tras la muerte de dos agentes de la CIA y las acusaciones realizadas desde Estados Unidos contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, así como otros funcionarios mexicanos.
La presidenta también cuestionó una solicitud urgente realizada por una oficina del Departamento de Justicia estadounidense para detener con fines de extradición a diez ciudadanos mexicanos, entre ellos un gobernador, un alcalde y un senador en funciones, sin que se presentaran públicamente las pruebas que sustentaran dicha petición.
“Pocos días después ocurrió algo todavía más grave. Una oficina del Departamento de Justicia de Estados Unidos solicitó con carácter de urgente la detención con fines de extradición de diez ciudadanos mexicanos, entre ellos un gobernador, un alcalde y un senador en funciones, sin presentar públicamente pruebas que sustentaran esa solicitud”, expresó.
Ante este escenario, Sheinbaum planteó una serie de cuestionamientos sobre las motivaciones detrás de estas acciones por parte de sectores políticos estadounidenses.
“¿Es realmente interés legítimo, genuino, por ayudar a México? ¿Es realmente un interés legítimo para combatir a la delincuencia organizada o quizá estamos viendo cómo sectores de la ultraderecha estadounidense utilizan a nuestro país para posicionarse rumbo a sus elecciones del 2026? ¿O acaso pretenden influir en la elección del 2027 en nuestro país?”, preguntó.
La mandataria subrayó que estas interrogantes no son meramente retóricas y defendió la soberanía nacional frente a cualquier intento de presión externa.
“¡No son preguntas retóricas! ¡México no es piñata de nadie!”, afirmó, provocando una de las reacciones más destacadas de su discurso.
Las declaraciones de la presidenta se producen en medio de una creciente discusión política sobre la colaboración entre autoridades mexicanas y agencias estadounidenses en materia de seguridad, así como sobre los alcances de dicha cooperación y el respeto a la soberanía nacional. El tema también ha generado confrontaciones entre actores políticos de Morena y la oposición, particularmente en Chihuahua, donde la participación de agentes de la CIA y las acciones de la Fiscalía General de la República continúan siendo objeto de debate público.


