La Orden religiosa de Los Dominicos celebró una misa solemne con motivo de la primera aparición de la Virgen de Fátima, ocurrida el 13 de mayo de 1917 en Portugal, donde junto al arzobispo de León, Jaime Calderón, elevaron oraciones por las familias y por la paz del mundo.
Durante la celebración eucarística se proclamó el Evangelio según San Juan 16, 12-15, pasaje en el que Jesús promete a sus discípulos la llegada del Espíritu de la Verdad, quien los guiará hacia la verdad plena y anunciará lo que está por venir.
En su mensaje pastoral, el arzobispo advirtió que la humanidad atraviesa tiempos marcados por el relativismo y la pérdida de la verdad.
“Estamos perdiendo el horizonte de la verdad”, expresó el prelado, al señalar que actualmente muchas personas viven entre “verdades a medias”, alejadas de Dios.
Durante su reflexión, citó al apóstol Pablo al recordar que “no podemos quedarnos con verdades a media”, además de retomar enseñanzas del papa Francisco, quien afirmaba que el relativismo representa una vida contraria a los ojos de Dios.
También recordó las palabras de Juan Pablo II, quien advertía que uno de los grandes pecados de la humanidad es no reconocer el pecado mismo ni aquello que es contrario a la verdad de Dios.
“El camino hacia Dios no puede tener verdades a medias; es luz o es oscuridad, no tibieza”, afirmó Jaime Calderón, al subrayar que la inteligencia humana por sí sola no basta para alcanzar la verdad divina.
El arzobispo cuestionó a los fieles sobre el significado de la verdad y respondió que, para los creyentes, Jesucristo representa “el rostro de la verdad” y el camino que conduce a Dios.
Asimismo, advirtió que la sociedad atraviesa una transformación profunda.
“El mundo está cambiando y va a cambiar con nosotros o sin nosotros”, expresó, al exhortar a los fieles a vivir plenamente su fe y convertirse en testimonio para las nuevas generaciones.
“Estamos viviendo el cambio de una época, de un siglo; los valores que hemos aprendido de nuestra fe son los valores que debemos manifestar, para dar testimonio de la verdad de Jesucristo, para poder ser faro de luz para los otros, para que las nuevas generaciones no se pierdan en el camino ni se avergüencen de nuestra fe”, concluyó.
Al término de la misa, el arzobispo y la Orden de Los Dominicos se dirigieron frente a la imagen de la Virgen de Fátima para entonar alabanzas y recordar la primera aparición mariana ocurrida el 13 de mayo de 1917 a los tres pastorcillos Lucía, Jacinta y Francisco, en Portugal.
El santuario de Fátima se ha convertido en uno de los centros de peregrinación mariana más importantes del mundo, reconocido también por el llamado “milagro del sol”, registrado durante la última aparición, el 13 de octubre de 1917.















